Bases de una buena organización en el trabajo

Bases de una buena organización en el trabajo

Tips clave para organizarnos en el trabajo
El orden en todas las tareas de la oficina es clave para ser productivo

Tips clave para organizarnos en el trabajo
No pases por alto estos consejos para estar bien organizado en el trabajo

Claves para organizar tu trabajo

No es necesario esperar a tener un inconveniente para solucionar nuestra organización laboral: puedes aplicar estas técnicas para todos tus días, y aprender a ser más productivo. Y nada mejor para no necesitar solucionar nada que plantear las bases necesarias para evitar problemas.

Si planteas una modalidad de trabajo desde el primer día, y la cumples, es probable que nunca debas hacer ajustes para no sobrecargarte de tareas. Crear un orden de tus actividades, incluyendo la manera en la que te pones en acción, será la piedra angular para ser más productivo.

Cada quien tiene su propia manera de trabajar, pero hay algunas pautas que se pueden aplicar a casi cualquier tipo de actividad. Aquí te contamos algunas, las cuales podrás aplicar desde este mismo instante.

Bases de la organización laboral

No saltes a la acción. Cuando sea que tengas un nuevo proyecto en manos, cuando tu jefe te haga un pedido, o simplemente al iniciar tu día, dedica unos minutos a analizar qué es lo que debes hacer. Lee todas las consignas, piensa en que es lo que se te ha pedido, lee el último informe si debes hacer uno nuevo. Muchas personas no lo hacen, pensando en que están perdiendo valioso tiempo. Muy por el contrario, lo que harás será tener mejor preparación para cualquier tarea que debas realizar, y cumplirla con más información y mejor organización.

Pregunta. No temas consultar aquello en lo que tengas dudas. Puede ser a tu jefe si lo que has interpretado de la tarea es precisamente lo que él o ella pide, o hacer una búsqueda de información en el archivo o en Internet.

Planifica. Siempre, y a todo momento. Determina qué labores debes hacer, y el tiempo que le destinarás a cada una. Hazlo ni bien llegues a la oficina, y sabrás cuánto tiempo tienes libre si es que decides tomar una nueva tarea, o aplazar una existente para atender alguna urgencia.

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No te comprometas en más de lo que puedes o debes hacer. Si un colega pide tu ayuda, consulta tu agenda para saber si puedes dársela, y en qué horario: nunca te metas de lleno a un proyecto sin planificarlo, pues podrías terminar por incumplir con tus obligaciones previas.

Delega. Cuando sea necesario y cuando sea meritorio, delega las tareas a las personas idóneas dentro de tu equipo de trabajo. Si cada uno hace su parte, el trabajo no sólo será más fluido, sino que también será mejor, pues cada quien tiene conocimientos y experiencias específicas para su propia tarea. Encargarte de todo te dejaría exhausto y hará que tu trabajo sea menos que excelente; delegar a quienes sean mejores que tú en esa tarea es definitivamente un paso hacia el avance conjunto.

Haz control de daños previo. Piensa en qué podría salir mal, y ten siempre a mano un plan de contingencias. ¿Hay un apagón en la ciudad el día en que debías presentar tu informe impreso? Crea un pan en el que lo imprimas el día anterior, o establece tu agenda anticipándote a la fecha límite, para no correr riesgos. ¿Necesitabas un equipo de trabajo y la temporada de resfriados ha mermado tus tropas? Piensa en quiénes pueden suplir a los ausentes y de qué manera, incluyéndote, para que sea el proyecto el principal interés, y no las circunstancias. Anticípate a los inconvenientes, para poder salir airoso de todas las situaciones potencialmente peligrosas.

Sólo piensa de antemano qué harás, cómo lo harás, y en qué momento. Tus labores serán eficientes, tú serás más productivo y, lo mejor de todo, terminarás la jornada sin pendientes, listo para regresar a tu vida privada y disfrutar de un merecido descanso.

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