Consejos para saber cómo actuar en las honras fúnebres

Consejos para saber cómo actuar en las honras fúnebres

Organizar y participar de las honras fúnebres
Para no sentirnos incómodos ante el fallecimiento de una persona allegada a nosotros, debemos saber qué dicta el protocolo consuetudinario

Organizar y participar de las honras fúnebres
Situación compleja si las hay, por la emotividad que implica. Es importante conocer las formas preestablecidas para actuar en caso de fallecimiento de una persona cercana a nosotros.

Cómo actuar en las honras fúnebres

Para no sentirnos incómodos ante el fallecimiento de una persona allegada a nosotros, debemos saber qué dicta el protocolo consuetudinario, es decir, la tradición o costumbre para estos casos. Básicamente, se relaciona directamente con el parentesco o la cercanía afectiva que teníamos con la persona fallecida.

 

Parientes y amigos más cercanos

Son los que acompañarán a la familia directa: esposa, esposo e hijos, durante la ceremonia religiosa o el entierro civil. Estarán casi todo el tiempo con la familia directa y pueden dividirse entre ellos las tareas a realizar, como acompañar a la familia con los trámites administrativos, avisar a las personas menos allegadas y organizar la honra, religiosa si se desea. También pueden ser los encargados de recibir a los invitados. Si se acostumbra a llevar alimentos a la honra en la casa del difunto, serán los encargados de ordenarla y servirla. Su principal rol es el de acompañar a la familia y allanarles el camino.

 

Incluso algunos podrán ver la posibilidad de pasar la noche junto a la familia para hacer de sostén y “mente fría” en caso de que sea necesario, por ejemplo, si alguno de los familiares se descompone.

 

Amigos lejanos, compañeros de trabajo o estudio

Tendrán la precaución de consultar con los parientes o los amigos más cercanos a la familia cómo se encuentran las personas más allegadas al difunto y, aunque sea una frase protocolar, ofrecer ayuda en lo que puedan ser útiles… es una frase protocolar porque seguramente entre los allegados más cercanos tiene todo bajo control, pero nunca se sabe, quizás podamos hacer algo bueno para la familia.

 

Se preguntará también la hora de la misa o del velatorio, y dónde se hará. Al llegar, según la relación que se haya tenido con el difunto conviene o no acercarse a la familia.

Por ejemplo: si la familia no nos conoce, lo correcto es llegar con una corona de flores (puede ser modesta) y entregarla a la persona que conozcamos en el velatorio, si no conocemos a nadie, es prudente no ir, sino mandar la corona por mensajero.

 

Luego, enviaremos una nota corta y sencilla a la casa del difunto, en la que saludaremos y daremos coraje a la familia.

 

Si conocemos a alguien en el lugar, no hace falta que llevemos nada, pero si es correcto que enviemos una nota a la familia. Si alguien nos conoce será suficiente con nuestra presencia para dar apoyo y coraje, volveremos a preguntar si somos útiles y nos retiraremos con cortesía pero en silencio. No hace falta quedarse más de 30 minutos, esto depende de la relación que se haya tenido con el difunto o con la familia y amigos.

 

Enviar mail o usar las redes sociales

Si bien los que están acostumbrados a la tinta y el papel se sentirán muy bien al recibir una nota escrita de “puño y letra”, si uno tiene el correo electrónico de la familia puede enviar un mail, pero no a la casilla del difunto, ya que quizás nadie pueda abrirla. 


Lo mismo sucede con las redes sociales: nadie podrá abrir el sitio personal del difunto, por lo que dejar allí un mensaje puede ser un alivio para nosotros, pero no debe suplantar la nota a la familia.

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