Planificación para evitar errores al abrir un negocio propio

Planificación para evitar errores al abrir un negocio propio

Mi propio negocio: planificación para evitar errores
Si lo que buscas es alcanzar el éxito en tu propio negocio, necesitas tener un claro plan de proyectos

Mi propio negocio: planificación para evitar errores
Si vas a iniciarte en tu propio negocio, solo lograrás el éxito con una buena planificación que incluya los siguientes criterios, para evitar cometer los errores más habituales de los nuevos empresarios.

Planificación al abrir un negocio propio

Un emprendimiento personal no dista de cualquier otro proyecto que hayas tenido en tu vida, al respecto de la planificación. No basta con “saber” de algo o “tener” un producto o servicio para brindar. Si lo que buscas es alcanzar el éxito, necesitas tener un claro plan de proyectos.

Toma lápiz y papel, y comienza a escribir los detalles. Recuerda las bases fundamentales: definir un objetivo respondiendo a “qué”, “cómo” y “cuándo”, establecer claramente qué quieres de ese proyecto, y qué necesitas para lograrlo. Analiza si lo que vas a ofrecer es apto para el mercado objetivo, cómo será tu comunicación con el público consumidor, si será de interés, y cómo te distinguirás de la competencia. No tener claros estos asuntos es la principal razón por la que los negocios propios fracasan tan pronto como en su primer año de vida.

Errores que puedes evitar con planificación 

Prepárate. Planificar con claridad y detalle es la mejor manera de anticiparse a lo que pueda suceder en el mercado. No dejes nada librado al azar: determina cómo será tu negocio, qué ofrecerás, qué servicios o extras puedes agregar para distinguirte de tus competidores, dónde será tu oficina o tienda, qué comodidades puedes ofrecer a tus clientes (como aparcadero, bebidas, lo que imagines), qué puede salir mal en el día a día, cómo será tu plantel de empleados, quiénes son tus proveedores, cuánto dinero debes ganar cada mes para poder solventar la inversión inicial dentro de los primeros dos años de actividad.

Haz tus números. Recuerda que todo gran emprendimiento ha llegado a serlo por lo que se define como “capacidad de endeudamiento”. Toda inversión inicial debe ser recuperada en un lapso nunca mayor a los 24 primeros meses de actividad, menos si se pudiera. Pero debes contar con un respaldo económico suficiente para poder enfrentar a estos meses de recuperación de la inversión.

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Capacítate. No te quedes con lo que tienes. Lee páginas web, publicaciones especializadas y mira los programas del rubro de tu nuevo negocio. Conoce las tecnologías, las tendencias de consumo, capacítate en las nuevas maquinarias o mecánicas que estén implementándose, aunque aún no las tengas. Prepárate para los cambios del mercado, y nunca descanses en lo que “funciona para hoy”.

Sé realista. Todos queremos ganar el primer millón en cuestión de semanas. Pero lo cierto es que sólo un mínimo porcentaje de la población mundial tiene esta buena fortuna, los demás debemos trabajar con esfuerzo, y con cuidado de nosotros mismos. Seguro que querrás adelantar el tiempo en el que recuperes tu inversión, pero si te pasas 18 horas diarias trabajando perderás las cosas que en verdad importan en la vida: compartir con tu familia, descansar, relajarte, cuidar de tu salud y, fundamentalmente: ser feliz. Si haces que tu negocio propio se convierta en un tedio, no pasará demasiado tiempo hasta que comiences a fantasear con regresar a tu antiguo empleo, ¡y eso es lo opuesto a lo que buscas!

Por último, sé activo, involúcrate, y trabaja duro. Mantente motivado colocando tu lista de objetivos a la vista, y preocúpate en dar lo mejor de ti para que este proyecto alcance el éxito. No te apresures: con constancia y buena dedicación, en tan sólo dos años habrás fundado las bases para un negocio próspero, que te dará cada día más satisfacciones.

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