3 métodos caseros para organizar las bolsas de plástico

3 métodos caseros para organizar las bolsas de plástico

3 ideas para organizar las bolsas plásticas
Si tienes mucha bolsas de plástico desperdigadas por toda la casa, aplica alguna de estas ideas para organizarlas

3 ideas para organizar las bolsas plásticas
Aunque no lo parezca, tener muchas bolsas de plástico produce desorden. Por eso aquí te damos 3 ideas para organizarlas fácilmente.

3 métodos para organizar la bolsas de plástico

Las bolsas plásticas pueden ser convenientes para transportar la compra u otras cosas, y también geniales para convertirlas en singulares hilados para tener al ganchillo. Pero lo cierto es que, mucho más a menudo de lo que admitamos, nos resultan un gran inconveniente para mantener el hogar bien ordenado. Por eso, hoy te contamos tres buenas maneras de organizarlas y tenerlas siempre en condiciones para usar.

Un contenedor decorativo para las bolsas

Es la técnica más simple y rápida. Toma un trozo de tela, la que tengas, y córtala en un cilindro de un ancho aproximado de 30 centímetros, y el largo que prefieras para darle a este organizador decorativo. Une el frente de los dos extremos más largos y cóselos para hacer así un tubo simple.

Ahora, usando el mismo género o uno contrastante, corta dos rectángulos del mismo ancho (30 centímetros, en nuestro ejemplo) y unos 6 centímetros de alto. Une los derechos de los extremos más pequeños y cóselos, haciendo nuevamente dos círculos. Haz un dobladillo en uno de sus extremos y pasa por allí un cordel, al que luego instalarás un gancho de cierre, o inserta un trozo de elástico de modo que esta abertura se cierre tanto como puedas.

Finalmente, cose el otro borde a ambos extremos del cilindro inicial, uno por encima y otro por debajo. Adhiere las decoraciones que quieras, una cinta de colgar, y pon este organizador en la cocina o donde quieras. Cuando liberes una bolsa plástica, hazla un bollito y métela dentro por la abertura superior. Para tomar una bolsa, sólo abre el elástico inferior.

Organizar las bolsas plásticas plegándolas

Otro modo muy fácil de reducir el espacio es plegando las bolsas en triángulos, y colocándoos en un contenedor pequeño que puedas guardar fácilmente en una alacena o donde quieras. Para ello, coloca una a una las bolsas en una mesa de trabajo, acomódala en su forma, y estíralas bien repasándolas con la palma de tu mano desde la base y hacia las asas. Pliega la bolsa a la mitad a lo alto (es decir, lleva un asa sobre la otra) y vuele a plegar en el mismo sentido. Puedes doblar más veces, si fuera necesario.

Ahora, comienza a plegar desde la base. Toma la esquina derecha de la base (todas las esquinas superpuestas) y lévala hacia el borde lateral izquierdo, sin sobrepasar la bolsa. Quedará una tira con la base en diagonal. Toma el “pico” que ha quedado a la derecha, y llévalo hacia arriba. Verás que comienzas a hacer un plegado en forma de triángulo. Sigue haciéndolo hasta completar todo el largo de la bolsa y, al final, inserta la punta de las asas dentro de uno de los espacios que quedará. Ocupan un mínimo espacio, y puedes conservar tus “triángulos” en cualquier contenedor pequeñito.

Bolsas como pañuelitos de papel…

Por último, otro modo de organizar las bolsas plásticas es colocándolas dentro de una caja vacía de pañuelitos de papel tissue.

Pon todas las bolsas en la mesa y estíralas bien, aplanándolas. Como en el caso anterior, pliégalas a lo ancho, y repite hasta que la base tenga la misma dimensión que el contenedor donde vayas a colocarlas. Hazlo con todas las bolsas.

Ahora, comienza a doblar la primera bolsa, desde la base y verificando que los rectángulos que logres sean iguales o menores que la caja de pañuelitos. Sigue plegando en acordeón. Cuando ya sólo quede un doblez por hacer, encima a esta bolsa la base de la siguiente, y “envuélvela” con las asas de la primera bolsa. Sigue haciendo esto hasta haber logrado un acordeón con todas las bolsas, insértala dentro de la caja vacía de pañuelos, y saca por la abertura las asas de la bolsa plástica que ha quedado por encima de las demás.

¿Y qué hacer con las que se hayan roto?

Lo mejor es reutilizarlas en otros proyectos. Por ejemplo, para cubrir el interior de tus tiestos y macetas, aprovechando las perforaciones para lograr un drenaje, pero uno mucho menor que el del tiesto sin ellas. También puedes usarlas para dividir el suelo del jardín y evitar que las malas hierbas se propaguen: libera la tierra donde vayas a hacer tu cultivo y cala el perímetro con una pala plana. Usando la misma pala, sólo inserta las bolsas en vertical para que separen la tierra. Ya que no son fácilmente biodegradables, cumplirán con su labor durante muchísimo tiempo.

Finalmente, no subestimes la belleza de las creaciones de los tejidos con bolsas plásticas. Córtalas en tiras delgadas, únelas unas con otras haciendo nudos simples en sus pliegues, y haz con estos “hilados” un ovillo genial para tener moquetas, bolsas de la compra (con las que evitarías llevar más bolsas a casa) o lo que quieras, en creaciones duraderas y coloridas.

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