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Cuando un matrimonio cumple 50 años de casados se acostumbra celebrar con una gran reunión, similar a la del casamiento: las bodas de oro.
Lo más común es alquilar un salón o restaurante para hacer una cena con toda la familia y amigos, pero también, si el clima es favorable, se puede optar por celebrar durante todo un día en una casa rural.
Los hijos del matrimonio, o las personas más allegadas a la pareja, son los encargados de organizar la celebración de las Bodas de Oro. Si te toca a ti, pregúntale a la pareja qué desea y trata de cumplirlo.
Si haces una fiesta sorpresa, procura que la emoción no sea muy fuerte para evitar problemas.
Muchos matrimonios deciden renovar sus votos, por lo que puedes contratar un ministro para que oficie la renovación. Si el matrimonio sólo ha hecho una ceremonia civil, también se pueden renovar los votos, solicitando a alguno de los hijos o nietos de mayor edad, que diga un pequeño discurso hablando de la pareja, y que luego les pida que ellos se dediquen unas palabras entre sí.
Si vas a hacer esto, para que la renovación sea completa, los esposos pueden regalarse alianzas, si es que no las tienen, o una gargantilla con una medalla o un reloj de oro, eso sí, cualquiera sea el regalo tiene que ser de oro. Y como broche final, todos los invitados pueden colaborar para regalarles una segunda Luna de Miel.
Tienes que tomarte por lo menos un mes para planificar la fiesta. Lo primero es averiguar quiénes fueron los testigos de la boda, para ver si pueden asistir. Luego, hacer una lista de los invitados para elegir el lugar, mandar las invitaciones y ocuparte de la decoración, la comida y la música.
Si será una fiesta similar a la de un casamiento, entonces también debes pensar en un pastel de bodas y en los discursos que estarán a cargo de los testigos o de las personas más allegadas al matrimonio.


